El cuidado de mi boca fue imprescindible para mejorar el rendimiento sobre mi moto

El rugido de un motor nos vuelve locos en España, no podemos negarlo en absoluto porque todos los argumentos van en la misma dirección. Somos unos apasionados de la Fórmula 1 desde que Fernando Alonso conquistara sus dos campeonatos del mundo, de toda la vida hemos sido unos verdaderos amantes de los mundiales de motociclismo y también hemos seguido de cerca otras disciplinas como lo son las superbikes, el motocross y cuestiones de este tipo. No cabe la menor duda de que estamos hablando de disciplinas que nos dan un extra de emoción y que todo esto va a proporcionarnos ese ocio del que siempre vamos a querer disfrutar en nuestro tiempo libre.

Una noticia publicada en la web de El Progreso informaba de que el campeonato del mundo de Motocross concentró en Lugo a más de 9.000 personas. Estamos hablando de una disciplina que no es tan mayoritaria como la Fórmula 1 o Moto Gp pero que, como veis, hace que los amantes del motor salgan de casa para disfrutar de una buena carrera y de toda la emoción que esto conlleva. Ni que decir tiene que la afición al motor es de las más fieles del mundo del deporte. De hecho, se desplaza a centenares de kilómetros para asistir a eventos como el que hemos mencionado en este párrafo.

A mí me han encantado este tipo de competiciones desde que tengo uso de razón. Ya sabéis que esta es una de esas típicas cosas que se maman desde que somos pequeños y que caracterizan la manera en la que entendemos el deporte. En mi caso, no solo me quise limitar a disfrutar de este tipo de cosas desde la televisión o acudiendo a circuitos a ver carreras, sino que me ha encantado poder competir y sentir la adrenalina que se asocia a este tipo de prácticas. Por ello, empecé desde que era muy pequeño acudiendo a circuitos de karts donde empecé a familiarizarme con la sensación de conducir un vehículo de carreras.

La verdad es que esto me gustó mucho la sensación desde el primer momento en el que lo empecé a hacer. Y por eso decidí comenzar a competir de una manera mucho más sería a pesar de mi juventud. Me especialicé concretamente en el motociclismo porque me sentía más cómodo que con el motocross, para el que era un poco más torpe (las cosas hay que reconocerlas). Y tengo que decir que no se me dio nada mal. Gané algunas carreras locales siendo todavía un adolescente y eso me granjeó la posibilidad de obtener unos patrocinadores y unos ingresos que me hacían pensar que quizá tendría cabida en este negocio.

Tengo que agradecer a mis padres el apoyo que me dieron en su día en mis comienzos. La verdad es que no es fácil que unos padres se muestren tan abiertos a que su hijo empiece a conducir una moto desde que es bien pequeño y encima para competir, con lo que eso conlleva sobre todo en términos de velocidad. Su apoyo es la causa de que haya podido cumplir mis sueños y de que esté escribiendo ahora mismo este artículo. La ilusión que me hizo en todos aquellos años poder medirme a otros chicos como yo y de otras nacionalidades fue una experiencia de la que nunca me voy a olvidar y que me ha permitido obtener un gran aprendizaje de la vida.

Pero una cosa os tengo que decir. Aunque es algo que siempre me ha gustado muchísimo, conducir una moto de carreras y competir por ser el mejor y el más rápido es algo muy duro. Y no solamente por lo que estaréis pensando, que tendrá que ver con el estrés. Sí, es muy estresante tener que estar una hora entera o el tiempo que sea peleando a tope por conseguir los mejores tiempos. No te puedes despistar ni un solo segundo porque eso es lo que puede marcar tu destino como piloto. No. A lo que me refiero tiene más que ver con el cuidado de nuestro cuerpo. Y es que, en caso de no hacerlo, tenemos menos opciones de rendir como deberíamos para ser campeones.

Siempre he notado lo que os decía en el párrafo anterior. Por ejemplo, cuando estaba enfermo con dolor de tripa, era imposible que hiciera los tiempos que era capaz de hacer cuando estaba al 100%. Por otro lado, cuando no había descansado lo suficiente la noche anterior, también me resultaba imposible mantener el ritmo que podía llegar a alcanzar. Y, por supuesto, tampoco tiene nada tiene que ver el cómo compito cuando tengo un dolor de carácter bucodental a cómo lo hago cuando estoy realmente bien. Tengo que reconoceros que os pongo este último ejemplo por el hecho de que es algo que me sucedió más de una vez hasta que conseguí ponerle una alternativa.

No han sido pocas las veces que he tenido problemas con la salud de mi boca y dientes. Ya sabéis que el dolor de muelas no suele ser el mejor de todos, no es lo más amigable que nos podamos echarnos a la espalda. Cuando he competido en alguna carrera de motos y lo he hecho con dolor de dientes, he tenido muchos problemas para sacar mi mejor versión. De hecho, en ninguna de esas ocasiones he conseguido terminar entre los tres primeros clasificados. Necesitaba cuidar un poco más de mi boca y corregir algunos problemas de los que tenía en mi boca, así que me puse a buscar alguna clínica de confianza para mejorar en cuanto a competitividad y en cuanto a bienestar. Me hablaron de Mesiodens, una clínica en la que proporcionan servicios tanto de estética dental como de blanqueamiento, implantes e incluso roncopatía. Fue el principio de mi resurrección en el motociclismo.

Y es que, cuando desaparecieron los dolores, empecé a recuperar mi mejor versión encima de la moto. El hecho de no tener que estar pendiente de lo que te duele una zona del cuerpo tan sensible como lo es la boca hace que puedas centrarte en lo que realmente importa, en aquellas cosas que debes hacer, en esos pequeños detalles que no puedes olvidar y que te van a permitir conseguir esas décimas de ventaja que necesitas sobre tus rivales para poderles adelantar o evitar que te adelanten. En un deporte en el que todo sucede de una manera tan sumamente rápida como es este, hay que estar 100% centrados en lo que estamos haciendo para obtener el mejor resultado posible.

Por cierto: nunca os olvidéis de una cuestión que es elemental y que va a estar ligada a no apretar demasiado los dientes cuando estéis compitiendo en un entorno como del que os he hablado. Yo he pasado por ahí y soy de los que mantiene apretados los dientes en cada curva, cada vez que estoy intentando defender mi posición y cada vez que estoy intentando ganar tiempo para sobrepasar a un enemigo. Desde luego, esto genera un desgaste para los dientes y es mucho más fácil que tengamos dolores cuando hemos sufrido ese desgaste del que os estoy hablando. Es algo por lo que he pasado y que, como ya podéis suponer, conozco bien.

Un país que va sobre (dos) ruedas 

Somos el mejor país del mundo en lo que tiene que ver con la escuela de motociclismo. Y hay una noticia que lo prueba perfectamente. Fue publicada en la página web del diario Abc en noviembre del año pasado y hablaba de los 60 títulos que ya tiene el motociclismo español. No paramos de acumular éxitos en este sentido y la verdad es que no hay ni un solo país del mundo que pueda presumir de tener un palmarés como el que tenemos nosotros. Un palmarés que, además, va a seguir creciendo de manera paulatina durante los próximos años puesto que tenemos una de las mejores canteras del mundo.

Solo hay que ver en los campeonatos estatales la gran cantidad de gente joven que compite y la calidad de muchos de esos pilotos. Una de las cosas buenas que tiene el motociclismo es que la gente que es muy joven tiene pronto una oportunidad en la élite… y ese es el motivo por el cual hay una barbaridad de españoles en una categoría como lo es Moto 3, en la que entra gente que unos años más tarde puede competir perfectamente por levantar el título de campeón del mundo en la categoría reina. Italia, que es otro de los países que destaca dentro del mundillo del motociclismo, no tiene la cantidad de pilotos de calidad que tenemos nosotros. Somos líderes indiscutibles en este sentido y por eso no paramos de acumular trofeos.

Es hora de seguir demostrando que somos el mejor país del mundo en este sentido. Pero no nos podemos olvidar de algo: cuanto mejor sea la salud de nuestro cuerpo, mayor va a ser el porcentaje de opciones de éxito que acumulemos.