Las experiencias gastronómicas son algo que cada vez va ganando más peso y lo que respecta al ocio del que podemos disfrutar los españoles y españolas y también todas aquellas personas que visitan nuestro país. Tenemos la enorme suerte de ser una de las naciones que cuenta con una mejor oferta gastronómica de todo el mundo, así que tenemos a la vuelta de la esquina sabores que resultan únicos y que hacen las delicias de paladares procedentes de todo el mundo. Muchas veces no valoramos eso como deberíamos, pero la verdad es que debemos hacerlo. Nunca hay que olvidarse de las ventajas que tiene nuestra tierra. Nadie lo hace, así que… ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros?
Una noticia que se publicó en la página web de la agencia de noticias Europa Press informaba este mismo verano de que la demanda de experiencias gastronómicas únicas había crecido en un 30% a lo largo del último año. Solamente con este dato, ya se valida la hipótesis que estábamos comentando en el párrafo anterior: la gente quiere disfrutar de la comida típica de cada sitio y está dispuesta a gastarse dinero en ello. Y eso solo responde a una cosa: somos conscientes de que la gastronomía de muchas de las regiones de nuestro país es estupenda. Y cada vez la valoramos más.
A lo largo de este artículo, quiero hacer un recorrido por los lugares que me han proporcionado las experiencias gastronómicas que más recuerdo. Como es lógico, resulta totalmente imposible hablar de todas las que me han producido una buena impresión, así que las que voy a comentar conforman la élite de la élite. Estoy bastante convencido de que habéis disfrutado de alguna de ellas, si no de todas. De todas maneras, si hay alguna que todavía os falta por conocer, no dudéis en absoluto de que tenéis que hacerlo a la máxima brevedad posible. Os aseguro de que no os vais a arrepentir en absoluto. Yo realicé este viaje con varios amigos en un coche hace algunos años y la verdad es que fue una auténtica maravilla poder hacerlo.
Empezamos por el noroeste: el buen pulpo y marisco gallego
Fue la primera parada que decidimos hacer en nuestro viaje con el coche. Subimos desde Madrid, así que fue un viaje bastante largo.
Pero es que es totalmente imposible hablar de gastronomía en España y no referirnos a esto. Completamente imposible. El marisco y el pulpo gallego podrían ser perfectamente los mejores del mundo. Están avalados por las opiniones de los expertos gastronómicos y culinarios de todo el planeta, así que sabemos perfectamente de lo que estamos hablando. Hay que tener especial cuidado con el pulpo, porque en muchos lugares que no son de Galicia suelen vender como pulpo gallego algo que no es tal y que puede provenir de otros países como Marruecos. Con el marisco suele haber menos duda, pero también se distingue perfectamente un marisco que es de Galicia y otro que no lo es.
Los pintxos vascos
Continuamos viajando por el norte de la Península para hablar de una de las grandes realidades de nuestra gastronomía: en Euskadi, hay verdaderas maravillas que merecerían un hueco en un museo. Los pintxos conforman la principal característica de la cocina vasca. Y hablan muy bien de la misma por el hecho de que son tan variados como originales. La tortilla o las setas son los alimentos más típicos que se suelen usar, aunque la cecina es otro de ellos. Nos movimos por las tres provincias y la verdad es que todas tuvieron algo que desde el punto de vista gastronómico nos resultó especial.
El cochinillo segoviano y el chuletón de Ávila
Que nadie dude de que Castilla y León no defrauda. Esto fue lo que pensamos cuando descendimos desde Euskadi hasta Segovia y, tras visitar el Alcázar y el Acueducto (también hay que hacer algo de cultura, no todo va a ser comer), nos comimos un buen cochinillo. Decidimos hacer noche allí y, al día siguiente, trasladarnos hasta Ávila para comernos un buen chuletón. Seguramente os estéis preguntando cuántos kilos ganamos durante estos primeros días de viaje, pero ni siquiera nos paramos a pensarlo. Lo único que nos interesaba era disfrutar y la verdad es que nuestro paso por Segovia y por Ávila fue un auténtico acierto.
No podía faltar el queso manchego
Hay gente que todavía piensa que el centro de la península es aburrido, pero nosotros sabíamos que no es así en absoluto, sobre todo si, como nosotros, tienes las suficientes agallas para recorrer toda la Península Ibérica en coche para disfrutar de los mejores manjares de la gastronomía española. Y uno de ellos estaba en La Mancha, que conforma más o menos ese centro de la Península. En ese lugar, lo que pretendíamos era probar el queso puesto que es uno de los alimentos típicos de la región. Lo que hicimos fue visitar las instalaciones de Adiano porque ha conseguido nada más y nada menos que tres premios de oro en los World Cheese Awards. Ahí es nada.
La penúltima parada nos llevó hasta los espetos malagueños
Otra de las grandes cosas que no podemos perdernos de la gastronomía española son los espetos de la provincia de Málaga, así que continuamos nuestra ruta hacia el sur y fuimos a probarlos hasta el mismo paseo marítimo de la capital malagueña. Como no podía ser de otra manera, mereció la pena la kilometrada porque nos comimos los que consideramos que fueron los mejores espetos de nuestra vida. Varias de las personas que estábamos haciendo el viaje ya los habíamos probado, pero es que en esta ocasión fueron simplemente espectaculares. Desde que hicimos el viaje, ya hemos pensado varias veces en volver.
Finalizamos… ¡en Valencia con su paella!
Nadie en su sano juicio terminaría un viaje gastronómico por España sin haber pasado por la capital del Turia para comerse una rica paella. Sentíamos que ese era el colofón perfecto para nuestro viaje antes de regresar a Madrid y hacia Valencia dirigimos nuestra ruta con el fin de hacerla ya inolvidable (algo que ya era por muchas cosas más, claro). Hay pocas cosas que sean más españolas que la paella y disfrutamos al máximo todos juntos de ese último manjar antes de regresar a la realidad de nuestra ciudad. En nuestro caso, elegimos la de marisco, aunque ya sabéis que hay algunas opciones más para satisfacer a todos los paladares.
Lo peor de los grandes viajes son las vueltas. En el último tramo de nuestra ruta, el que nos dejaba de vuelta en Madrid, tuvo un componente más de silencio de los que se había compuesto el resto. Acabábamos de hacer uno de los viajes de nuestra vida y no había nada ni nadie que nos fuera a quitar ya la experiencia vivida. Pero es verdad que, cuando lo has pasado tan bien, es complicado volver a la rutina. Recuerdo que los días posteriores, los que ya teníamos que acudir a trabajar, fueron especialmente difíciles para mí, aunque tenía el corazón bien llenito no solo por la buena comida que había podido probar a lo largo de los días anteriores, sino también por la estupenda compañía con la que la había disfrutado.
La gastronomía española es una de las mejores del mundo, lo hemos dicho al principio y el viaje que os he descrito lo ha corroborado para todos nosotros. Pero es que también es un elemento clave para entender nuestra economía. Según una noticia publicada en la página web de Radio Televisión Española, la gastronomía española representa un 27% del Producto Interior Bruto y también genera 1 de cada 4 puestos de empleo. Estamos hablando, por tanto, de algo que tenemos que mantener a toda costa y que hace que nuestro país siga siendo competitivo en un mundo en el que esa competencia es feroz, más que nunca.
Alguna vez volveremos a hacer un viaje parecido al que realizamos y del que os he hablado. Esta es una de esas experiencias de las que te acuerdas una vez en la vida porque es muy peculiar, pero nos ha producido una sensación tan buena que no queremos limitarla solo a haberla hecho una vez. Es verdad que tendremos que probar nuevos lugares puesto que la gastronomía española no solo se limita a las zonas de las que os hemos hablado, pero es que estamos tan seguros de la potencia que tienen los alimentos de este país que no nos cabe la menor duda de que la sensación que tengamos cuando repitamos el viaje vaya a ser similar.
Os animo a que hagáis escapadas de este tipo con las personas que sea. Da lo mismo que sea con familia, amigos o compañeros de trabajo, lo que está claro es que nadie se va a arrepentir de esto porque además de disfrutar de la variedad de la gastronomía de este país también se podrá disfrutar de lugares muy diferentes entre sí y que tienen una cultura detrás que, como nos hemos encargado de ver nosotros, es de lo más interesante.






