Convertirse en piloto de línea aérea es un sueño de muchos niños que puede hacerse realidad. Los paisajes lunares, los vuelos nocturnos en perfecto silencio sobre el Atlántico y los encuentros inesperados en el cielo seguramente te atraerán. Pero tras esta fascinante imagen se esconde un camino exigente, a veces largo y a menudo plagado de obstáculos. Si estás preparado para crecer, para caer a veces, para volver a levantarte, este trabajo puede cambiarte la vida. Gracias a lo expertos, se han recopilado las cualidades humanas y mentales necesarias para ejercer esta profesión y prosperar en ella. De hecho, si bien la dimensión técnica es importante, pronto aprenderás que la dimensión humana lo es aún más.
Humildad y honestidad intelectual
Los pilotos aprenden rápidamente que el orgullo no tiene cabida en una cabina. La humildad significa reconocer que podemos equivocarnos, que no lo sabemos todo y que otros pueden enriquecernos. Es una cualidad protectora. Te permitirá crecer rápidamente, trabajar mejor en equipo y, sobre todo, volar con tranquilidad. Cuando te sientes demasiado seguro de ti mismo: el avión, un mal tiempo, una sesión de simulador más difícil de lo esperado, estas son las cosas que te harán volver a la realidad.
Coraje, perseverancia y adversidad
Habrá días difíciles: concursos fallidos, problemas financieros, noches de insomnio revisando el pronóstico del tiempo. La cabina no recompensa a quienes brillan más sobre el papel, sino a quienes perseveran. La valentía también consiste en considerar los fracasos y un plan B para tu carrera, y aceptar con humildad el día en que este ya no sea el mejor camino para ti. Además, hay pocas profesiones en las que te someterán a controles tan regulares: simuladores, revisiones médicas, actualización de procedimientos, y es con la adversidad y la motivación que tendrás que anticiparte a esto.
Liderazgo
Las aerolíneas están reclutando a futuros capitanes de vuelo. Aunque el reclutamiento comienza con un puesto de oficial piloto, tus cualidades de liderazgo se tendrán en cuenta. Ser un líder no se trata de imponer, se trata de guiar. Crear un clima de confianza, tomar las decisiones correctas, incluso cuando sean impopulares. El respeto no se gana con galones, se gana con el ejemplo. No hay nada más gratificante que sentir que tu tripulación está unida, segura, eficiente… y serena.
Confianza: en ti mismo, en la tripulación, en el avión
Es la confianza en ti mismo lo que te dará el coraje que mencioné antes. Y la confianza en los demás es lo que te hará volar con seguridad: tus compañeros de equipo, los ingenieros que diseñaron la máquina, quienes escribieron los procedimientos, pero también todo el personal de una empresa unida en torno a una misma misión: transportar personas con seguridad. Las normas y los procedimientos te darán un alto nivel de confianza desde el inicio de tu misión, pero esta evolucionará con el tiempo. Aumentará o disminuirá según los eventos que encuentres, las deficiencias o errores que veas en los demás y en ti mismo. Es un trabajo que requiere que te conozcas bien, que sepas observarte para poder mejorar continuamente. En resumen, necesitas tener confianza en ti mismo, pero tampoco demasiada. La duda puede salvarte, pero el exceso de confianza puede matarte.
Anticipación y espíritu proactivo
Volar se trata de anticipación. Los mejores vuelos son aquellos en los que nada parece suceder, porque todo se ha previsto. ¿Mal tiempo? Ya lo has superado. ¿Tráfico al llegar? Ya lo previste. Ser proactivo significa permanecer delante de tu avión, creando comodidad para los demás y margen para ti. Es muy gratificante cuando las cosas «parecen fáciles» gracias a ti. Tu trabajo te deformará y te convertirás en máquina de anticipación: 5 minutos delante de tu avión, 12 horas antes de aterrizar, un mes antes de consultar tu horario de vuelo… Pero también tienes que ser capaz de vivir el momento y estar preparado para cualquier sorpresa o evento imprevisto. La vida está llena de imprevistos, y también los vuelos, y muy pronto oirás hablar del «efecto sobresalto» (una reacción fisiológica y cognitiva provocada por un evento repentino e inesperado, que puede alterar temporalmente el juicio y los reflejos de un piloto).
Rigor, disciplina y método
Esta profesión no perdona la aproximación, indican los profesionales de enseñanza para pilotos Facilities Airport, expertos en formación AVSEC. Hay que aprender a ser directo, preciso y fiable. A veces es exigente, pero al final, este rigor se convierte en un consuelo. Te da puntos de referencia y reflejos. Y cuando las cosas se ponen difíciles, son estos automatismos bien establecidos los que te salvarán. No te protegerán de cometer errores, los cometerás toda la vida, y es esta hábil combinación de humildad y disciplina la que será tu baluarte.
Adaptabilidad, comunicación, empatía
No hay dos tripulaciones iguales. Por eso, hay que adaptarse constantemente, comunicarse con claridad y empatía, comprender a los demás sin juzgarlos. Este trabajo te enseña a interpretar a las personas, a crear armonía en pocas palabras. Esta riqueza se extiende mucho más allá de la cabina.
Mantén la simplicidad, reformula tus dudas y nunca dudes en expresar tus sentimientos. Pero también aprende a guardar silencio cuando sea necesario, cuando no quieras saturar a la otra persona con información (en un mundo ya saturado). CRM (Gestión de Recursos de la Tripulación) es el arte de gestionar las habilidades humanas y los recursos de la tripulación para optimizar la seguridad y el rendimiento del vuelo. Eso sí, esto no significa simplemente ser amable o estar siempre sonriendo. La naturaleza humana es mucho más matizada. La amabilidad es una fortaleza, pero no siempre es suficiente para protegerte de dinámicas humanas más complejas.
Curiosidad, ganas de aprender
Ser bueno en todo sin ser experto en un solo campo es el leitmotiv de un piloto. El cielo es inmenso, pero el conocimiento lo es aún más. La curiosidad es una brújula preciosa: te impulsará a aprender más, a progresar y a no dormirte nunca. También necesitas saber economizar, descansar y celebrar cuando lo necesites. Esto mantendrá viva tu sed de aprendizaje.
Si sueñas con esta profesión, ¡anímate! Si te reconoces en estas cualidades o quieres cultivarlas, ya tienes un pie en la cabina. El cielo no juzga tu pasado, solo tu compromiso.





