Engañado en la compra de un Ferrari

La verdad es que estamos rodeados de mangantes y de pillos. Un vicio oculto en un mundo de la abogacía significa algo muy diferente a lo que podemos pensar en el día a día. Un vicio oculto en una compraventa de cualquier objeto entre particulares es un defecto grave que no estaba a la vista y no era posible conocerlo por el comprador en el momento de la compra, y que una vez sobrevenido la hace impropia para su uso o disminuye tanto su utilidad que el comprador no la habría comprado o habría pagado menos por ella. Es decir, que el vendedor sabía que tarde o temprano ése vicio oculto se haría visible y, pese a ello, procede a la venta.

El ejemplo más claro son las preferentes, donde los abuelos, algunos que no sabían ni leer ni escribir, han visto como perdían todo su dinero. Pero los vicios ocultos también existen en el mundo de la compraventa de automóviles. Y lamentablemente yo lo he vivido en primera persona. Vi por Internet como un usuario vendía un Ferrari por solo, o eso me parecía a mí, 30.000 euros. Yo supuse que algo tenía que tener, pero nunca pensé que la avería iba a ser tan gorda.

Después de mandarme fotos, de mandarme un montón de pruebas llegó el día de probarlo. Y oye, en ningún momento noté que fuera mal. Si es cierto que para ser un Ferrari no iba tan bien, pero…el motor sonaba al mítico Ferrari. Yo soy un apasionado de esta marca, y desde pequeño, cuando seguía las carreras de Fórmula 1 de Michael Schumacher, que por cierto, no parece que vaya a mejorar de su accidente, mi sueño era tener uno.

El timo del desaparecido

Pues bien, a la hora de la verdad era un auténtico timo. Pues tenía una avería del gripaje del motor, que implicaba la sustitución completa del mismo, ascendiendo la reparación a un precio muy superior al de su adquisición. Además para rematar, problemas en la bomba de inyección. Un desastre. Más de cinco millones de las antiguas pesetas en arreglos. Cuando quise reclamar al artista, su teléfono móvil había desaparecido (estaba apagado siempre), incluso cualquier mensaje por internet. Estaba claro que era un timo. Así que me tuve que poner en manos de profesionales.

Mirando por Internet comprobé que la web era de especialistas en vicios ocultos. Así que me puse en sus manos. Me comentaron que en el caso en que en el plazo de los seis meses no se haya podido acudir a los tribunales, hay que empezar a tomárselo en serio, ya que hay que reclamar judicialmente al comprador, pero por motivos generales relacionados con el contrato de compraventa y no concretamente por vicios o defectos ocultos. Por ejemplo, sus abogado especialista en vicios ocultos utilizaron la acción de resolución del contrato por incumplimiento de las obligaciones por una de las partes, o bien, la acción de nulidad por haber prestado el consentimiento a contratar por error o dolo (utilizar palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, para inducir a otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho).

Varias opciones

Siempre, el perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento o la resolución de la obligación, con el resarcimiento de daños y abono de intereses. También podrás pedir la resolución, aun después de haber optado por el cumplimiento, cuando éste fuese imposible. Además, el vendedor responde al comprador del saneamiento por los vicios o defectos ocultos de la cosa vendida, aunque los ignorase en el momento de la venta. Y así fue. Ellos lograron contactar con este timador, y me devolvieron el dinero. Me quedé sin Ferrari, pero al menos me quité uno de los mayores disgustos de mi vida.

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